02
diciembre

Estudio General de Medios

Hace mucho tiempo tenía en muy alta estima al Estudio General de Medios (EGM). Cada vez que aparecían los resultados, me encantaba ver cómo había quedado el medio para el que trabajaba y cómo la competencia, si la distancia se agrandaba o reducía y cosas así. Competitivo que era uno.

Era cuando estaba empezando. Era el bicho de la sección de Deportes de Diario 16 Málaga (que en paz descanse) y en esa época a nuestro jefe le dio por llamarme Torpesson, y Zoketemelk al otro meritorio, de nombre real Fran Rando y una de las mejores personas que he conocido nunca.

Tiempo después, otro compañero me dijo que, para él, eso del Estudio General de Medios era una cuestión de fe. Que te lo podías creer o no, vamos, pero que en ningún caso debían darse por totalmente ciertos los datos que arrojase porque esos datos podían manipularse. Como la fe, ahora que lo pienso.

Con el paso de los años (y de las oleadas) he terminado dando por completo la razón al compañero. Si no hay alguien que altere a su voluntad las cifras, no entiendo cómo un periódico  local-comarcal-provincial puede dar tantos bandazos. No me explico (o más bien no comparto lo que me han explicado) que en un trimestre tenga una media de 12.000 lectores, al siguiente suba hasta los 18.000, al otro baje a los 15. 000 y después se encalome hasta los 21.000. Qué público más inconstante el de ese periódico, ¿verdad? Y mira que dicen que la prensa local es la que tiene los lectores más fieles…

Además de eso, siempre te llegan rumores. Ya lo habré dicho mil veces, pero por si acaso lo repito: los periodistas no somos sino cotillas profesionales, a los que pagan (poco) por preguntar y que siempre estamos buscando chascarrillos. Y si son de nuestro sector, miel sobre hojuelas. Así que siempre prestamos oídos a las lenguas que nos dicen que en tal o cual medio le habían suplicado a los del EGM que en la siguiente oleada le diera 3.000 lectores más porque acababan de nombrar a un nuevo director y había que darle vidilla.

Lo anterior puede ser un comentario malsano, pero bastante peor me parece el uso que los medios hacen luego de los resultados de ese dudoso estudio. Si los datos no le favorecen, lo más probable es que no los aireen, que se callen y metan la cabeza debajo del ala. Si lo son, aunque sea un poquito, los difundirán a bombo y platillo para que se sepa allende los mares lo fuertes que son, la comodidad con la que lideran su mercado o lo mucho que están creciendo. Y aquí es cuando viene lo que realmente me fastidia:  si están subiendo tanto y les va tan estupendamente, ¿por qué despiden a empleados?

PD: Según el último EGM, el periódico para el que yo trabajé hasta septiembre ha bajado a su mínimo histórico de lectores. Cosa de la que no me alegro, naturalmente. De hecho, espero que ahora que se ha desprendido de los que sobrábamos las cosas les vayan mucho mejor. Sería lo lógico, supongo.

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