11
diciembre

Lo primero va antes

Protesta-GH-ERE

Hay que ver cómo viene la realidad y te estropea los planes, oye. Es algo que pasa con frecuencia en los periódicos de papel (acordémonos de ellos, antes de que se extingan), cuando tienes todo terminado y de repente surge un suceso de envergadura que te obliga a redactar una nueva noticia, buscarle un hueco en alguna página ya entregada y a punto de entrar en rotativa, cambiar también la portada…

Ayer me disponía a escribir una nueva entrada para este blog, una chorradilla sobre la crisis, y de pronto me enteré de que había ocurrido algo que no podía pasar por alto. Así que me acordé de lo que suele decir mi amigo y ex compañero Ildefonso Sena: en un orden de prioridades, lo primero va antes. 

Supongo que a estas alturas casi todos los que tienen el detallazo de leerme ya lo saben: una de las salas de lo Social del TSJA ha declarado nulo el ERE por el que quince trabajadores del diario Granada Hoy nos fuimos a la calle. La sentencia es recurrible. 

Hasta aquí la noticia, contada, no me lo negarán, de manera sucinta y aséptica.  Ahora vendrían las consecuencias y las interpretaciones, pero me temo que voy a pasar de puntillas por lo uno y por lo otro. Cuestión de prudencia. Hasta el rabo todo es toro.

La verdad es que no estoy seguro de lo que va a pasar con nosotros. Me lo imagino, pero me permitirán que eso me lo guarde para mí. En cuanto a mi valoración, ahora mismo lo que más aprecio es la genuina satisfacción que he observado en las voces de varios compañeros (y ex compañeros) con los que hablé ayer. Comparto con ellos la sensación de que, recurriendo al tópico, el débil se ha impuesto al fuerte, o por lo menos le ha dado un buen mamporro. Y eso es sin duda gratificante: te levanta el ánimo, te eleva la autoestima, te cura el alma… No sigo porque si empiezo a relatar sensaciones físicas igual me pongo hasta soez.

Si en su momento denunciamos fue porque pensábamos que lo que nos estaba sucediendo era manifiestamente injusto. Contaba con que pudiera pasar, pero aun así me habría fastidiado mucho que encima un tribunal hubiera dado la razón a los que despiden, y no a los que simplemente protestan por haber dejado de percibir un salario al mes, un dinero que les permite sobrevivir y poco más. Y esto no es demagogia, lo pueden corroborar casi todos los que se dedican al oficio de juntar letras.

Todavía habrá gente (la misma empresa que nos echó, sin ir más lejos) que argumentará que es ellos o nosotros, su supervivencia o nuestra continuidad, y que si adoptaron esa medida fue para seguir adelante. La pega, lo que me hace desconfiar de ese discurso, es que sus carteras están bastante más abultadas que las nuestras. A casi todos los que nos fuimos a la calle se nos ocurren, seguro, bastantes modos de ahorrar que no pasen por un despido masivo. Yo no voy a dar ninguna idea. Cuestión de prudencia, de nuevo.

Ya está. La chorradita sobre la crisis la dejo para otro momento. Total, me temo que ese tema va a seguir teniendo vigencia durante muuuucho tiempo.

 

Comentarios en este artículo

  1. Yo, que soy ajena, también tengo algunas ideas para ahorrar en algún que otro periódico. Si quieres algún día hacemos brainstorming o lo que se precie. Un abrazo fuerte pa ti y tu familia. Una excelente noticia, la mejor del año (y quedan pocos días)

    Nieves
  2. Se me olvidó ponerlo en el artículo, o igual es que no procedía y el subconsciente me lo hizo ver, pero lo añado aquí: sé de varias personas que se han tomado el eventual regreso de los despedidos con, digamos, aprensión. La vida te enseña cosas y una de ellas es que no se puede vivir con miedo; el miedo te mata, te limita y empequeñece como persona, te lleva a la ruindad.

    Guillermo Ortega
  3. Qué alegría leerte. Contenta por ti y por todos los demás. Por lo que cuentas. Por tu grito de rey león y porque la tostá, si es posible, está más rica “con za”. Os recuerdo mucho, mucho, mucho. Puedo decir con orgullo que compartí redacción con gente muy grande. Un abrazo!!

    Elena Llompart
  4. Alegra comprobar, desde la distancia en el tiempo, que hay cosas que unen a las personas de por vida. Y entristece ver cómo la crisis y la ambición de unos pocos nos deja sin buenos periodistas como tú. Un abrazo, amigo.

    Ildefonso Sena
  5. Te parafraseo: para ganar una guerra, lo primero, es ganar antes batallas. ¡Enhorabuena!

    rro
  6. Enhorabuena, de todo corazón. Aunque te mereces mucho mucho más, de todos modos. Un abrazo, compañero.

    Ester Araúzo
  7. Cuánta razón tienes en lo del miedo. Y qué bien sienta una buena noticia, para variar.

    Un abrazo “achuchao”.

    Encarni
  8. Enhorabuena a todos, sobre todo por lo que dices de la justicia y por demostrar, aunque a muchos les pese, que moverse, denunciar y luchar sirve para algo.

    ¡A celebrarlo!

    Sandra Cámara
  9. Y esos que se toman con aprensión el regreso de los despedidos, ¿son los mismos/as que han dejado en 10.000 el número de lectores, según el EGM? ¿los mismos/as que bajo su supervisión han logrado los peores números en los nueve años de historia del periódico? ¿los mismos/as que han devaluado el producto? ¿los mismos/as que no tienen la dignidad de dimitir? Que les den y los compañeros vuelvan con la cabeza muy alta y les digan a esos aprensivos/as: ajo y agua

    Juan Prieto
  10. Ufff… yo espero mejor una buena indemnización, la verdad. La justa, la que merecen y un trato como es debido!

    Sandra Cámara
  11. Enhorabuena muchachos.
    Aunque el daño que os hicieron es irreparable, de momento, estos tres meses os los tendrán que abonar.
    Gran talento empresarial sale del Instituto San Telmo!!!!!
    Contad conmigo para remojarlo.
    Vinos y abrazos

    Jorge Muñoz
  12. Se dice el pecado pero no el pecador, Juan. De todas maneras, desde luego si yo fuera director de un periódico que no hace más que perder lectores presentaría mi dimisión. Pero vamos, que cada cual haga de su capa un sayo…

    Guillermo Ortega
  13. Guillermo, me alegro por tí y por el resto de buenos profesionales afectados. Sin lanzar las campanas al aire, es un pequeño triunfo dentro de esta larga batalla. Y, sobre todo, es una cuestión de justicia. Salud y Abrazos.

    Julio Grosso Mesa

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