10
abril

La muerte periodística

Sara-Montiel

Ahora que han coincidido varios decesos de personajes importantes, se me ocurre que escribir un ratillo sobre el tratamiento periodístico que han recibido es un asunto igual de poco interesante que cualquier otro para hacer una nueva entrada en este blog.

Comienzo por José Luis Sampedro para confesarme desagradablemente sorprendido por ciertas cosas que he leído en  algunos medios. Está claro que discrepar es siempre un ejercicio sano, y no estar de acuerdo con las apreciaciones de Sampedro es perfectamente respetable, pero incluso el que esté en las antípodas ideológicas debería reconocerle al menos una erudición, una lucidez (que mantuvo bien rebasada su novena década de vida, mérito añadido) y una claridad de ideas notables, indiscutibles.

Pero no. Algunos ni siquiera han respetado el viejo precepto (ya saben: todo el mundo te quiere cuando estás muerto) y han preferido ahondar en su faceta política para despotricar contra su credo, desdeñando todo lo demás. Es una lástima, porque no nos sobran personajes tan interesantes como él.

Luego está lo de Sara Montiel, cuya muerte coincidió con la de Margaret Thatcher. Aquí hubo división de opiniones, aunque fueron más los periódicos españoles que prefirieron abrir con el fallecimiento de la Dama de Hierro y dejar en un segundo plano el de la actriz y cantante. Me parece que los que así obraron se pasaron de frenada. A veces los periódicos se las quieren dar tanto de serios que confunden el culo con las témporas. Entiendo que, al menos para los españoles, la manchega ha sido mucho más conocida, popular, importante, famosa (llegó a ser una artista de Hollywood, como habría dicho mi madre) y respetada que la Thatcher.

Me parece bien que hayan imputado a la hija de Juan Carlos, pero no me da por salir a emborracharme

Ya puestos: ¿debo decir algo sobre quienes están celebrando la muerte de la que fue primera ministra británica? Desde un punto de vista periodístico, creo que no es posible sustraerse a la realidad de que hay gente brindando con champán, no se puede ocultar tal cosa. Respecto a la ética o la decencia de quienes así obran, lo dejo al criterio de cada cual. Es comprensible que los millones de personas que se quedaron en el paro a cuenta del afán privatizador de la inquilina de Downing Street le guarden un recuerdo poco grato, pero Thatcher, que fue amiga de Pinochet, no era una dictadora como él. Fue el pueblo el que la eligió (en tres ocasiones, si no me falla la memoria) y mal vamos si ponemos en duda el sistema democrático del Reino Unido. Ciertas celebraciones, por lo demás, es mejor hacerlas en privado, queda más elegante. A mí me parece bien que hayan imputado a la hija de Juan Carlos, pero no me da por envolverme en una bandera republicana y salir a emborracharme.

Francamente, todas esas muertes me han pillado mientras atendía a una bastante más cercana y que, por lo tanto, me ha afectado mucho más. Cada vez que fallece algún familiar de la generación que me precede (en este caso era un tío carnal) no puedo evitar pensar que se me están yendo todos los que estaban en la primera línea y que, en consecuencia, queda menos para ser yo quien la ocupe. Pero me estoy poniendo intenso, y para colmo nada original. Esto no lleva a ningún sitio.

*En la imagen, una jovencísima Sara Montiel y Gary Cooper en ‘Veracruz’.

Comentarios en este artículo

  1. […] Ortega habla en su blog, Horas Contadas, del distinto tratamiento informativo que se ha dado al fallecimiento de José Luis Sampedro, Margaret Thatcher y Sara Montiel. Un muy interesante artículo sobre los desaciertos y agravios de ‘La muerte […]

    Granada Despierta preparándose para la huelga en Educación | Granada despierta
  2. Está muy bien el artículo. Me gusta y lo corroboro ( voy a mirar el diccionario porque la palabreja así suelta me suena fatal)

    malva

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