Jimena-Frontera(Cádiz)
14
mayo

Más solos y más heridos

Jimena-Frontera(Cádiz)

Esto lo escribí en septiembre de 2011. Puede que alguien lo recuerde.

Salvó esa bola de partido, y mi tía sostiene que en eso tuvo bastante que ver mi visita. No lo creo, pero resulta halagador.

Pero la muerte es tan lista que puede darnos hasta una vida entera de ventaja y aun así termina alcanzándonos. Es lo que le ha pasado ahora a mi tío y padrino René Alfredo Ortega Terrones. Y a mí lo único que se me ocurre decir en momentos como éste es que las pérdidas más valiosas cuesta muchísimo asumirlas. Y luego están los recuerdos, claro. Recuerdos que lo inundan todo. De días felices, de momentos de alegría, de cariño, de complicidad, de admiración.

No creo en el más allá, pero hago un ejercicio de imaginación y me parece chulísimo imaginar que ahora Alfredo está correteando por esos campos de Jimena que conoció de pequeño. Que le acompañan sus hermanos, sus padres, sus amigos, las otras muchas personas que, por culpa de ese lugar común que denominamos ley de vida, también nos dejaron. Con la obligación de seguir, vale, con el mandato de ser felices o al menos intentarlo, pero también más solos y más heridos, lo cual dificulta un montón la empresa. La alternativa siempre es peor, pero no me negarán que la vida, a veces, es una triste guasa.

Saldré a flote, no se preocupen. Soy como un corcho y siempre termino por emerger de nuevo a la superficie. En ese momento tendré más claro que ahora que los problemas deben relativizarse, que hay que buscar lo bueno porque las desgracias, a la vista está, ya vienen solas, y que tenemos que saber a quiénes queremos y aferrarnos a ellos, porque sin ese asidero nos vamos a pique.

*Foto de Jimena de la Frontera (Cádiz). Vía Andalucía Turismo Digital

Comentarios en este artículo

  1. Los que no creemos en una vida después de esta lo tenemos chungo cuando pasan estas cosas, pero quiero pensar que eso nos permite disfrutar más de lo que tenemos por aquí. Un besazo.

    Encarni
  2. Otro para ti, amiga. Y muchas gracias.

    Guillermo Ortega

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