26
septiembre

El toque humano

Estuve con ellos el pasado fin de semana. Espero que no se tomen a mal esto que escribo porque lo hago con todo el cariño que les tengo, que es mucho. Es una pareja magnífica en todos los sentidos, y eso incluye virtudes como que son inteligentes y cultos, que siempre están dispuestos a aprender cosas nuevas, a seguir formándose, a, como se dice tanto ahora, reinventarse.

Ella está desde hace tiempo en paro, bicheando aquí y allá (para mí que vive en internet) y encontrando esporádicamente alguna ocupación, un parche en su rueda de la mala fortuna a la espera de que lleguen los ansiados Tiempos Mejores, esos de los que algunos privilegiados que todavía no han caído en el bache hablan con tanta libertad. Con buena intención, por supuesto; para animarnos, con toda seguridad. Pero qué mal sienta a veces escuchar tanta frase hecha.

Me desvío, me suele pasar. Él se acaba de quedar en el paro, así que ahora son dos sin nada que hacer. Salvo rastrear en busca de alguna migaja. Salvo, quizás, hacer un día las maletas e irse a climas más cálidos. Laboralmente hablando, se entiende.

En ese caso, allí quizás traben amistad con otros muchos que se vieron en su situación y optaron por emigrar. Gente muy preparada, también. En Londres es bastante fácil ver ahora detrás de la barra de un bar o de una cafetería a un español con una carrera o más. Lo comprobé empíricamente, como el que dice, cuando me pasé por allí el pasado abril. Esa vez fui como turista, con el pretexto de ver una extraordinaria exposición sobre David Bowie. No estoy seguro de que la próxima sea para algo igual de banal, de lúdico. Sé de gente que, sobrepasada la barrera de los cincuenta, ha tenido que poner tierra de por medio en vista de que esto es un erial.

Llegará un momento en que intentaremos tirar de los mejores y veremos que, por desgracia, están fuera

Cuando España salga de la crisis, si es que alguna vez sale, creo que lo que más va a echar de menos es ese capital humano que ha perdido, que sigue perdiendo día a día. Me temo que en cuestión de muy pocos años aquí se tirará de eso que llaman mini-jobs; que, especialmente la gente joven, firmará contratos laborales de veinte horas a la semana, con un sueldo tan ínfimo que tendrá que echar mano de un pluriempleo igual de ridículo para, con suerte, llegar a ser un mileurista. Y para colmo, además, cuando llegue la hora de retratarse ante Hacienda, ésta les pegará un crujío de los gordos por tener a dos pagadores.

No voy a culpar exclusivamente a este Gobierno; el anterior ya impulsó una reforma laboral que empezó a conducirnos a esta situación. Y luego están la situación internacional y esas cosas. Pero pasan los años y seguimos adentrándonos en ese camino sombrío, reduciendo a su mínima expresión las ayudas para los que en el futuro, cuando se vayan de una santa vez las vacas flacas, deberían marcar el camino. Llegará un momento en que intentaremos tirar de ingenieros, químicos, físicos y demás y veremos que, por desgracia, están fuera. Y entonces anhelaremos ese toque humano que nos podría hacer diferentes y hasta mejores que la mayoría. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Pero siempre nos quedará el turismo, eso sí. Y que siga la inestabilidad en Egipto, por favor, que nos favorece. Con un poco de suerte, los ingleses que vengan en verano ya sabrán chapurrear alguna palabra en español. Las habrán aprendido de los universitarios españoles que allí son sus camareros.

 

Comentarios en este artículo

  1. ¡De nuevo una gran entrada!
    Yo personalmente, espero y deseo que no seais más los que salgais de Españita.

    Cachorrillo
    • Me imagino a la numerosa colonia española en Nochebuena cantando a pleno pulmón ‘Suspiros de España’ y me emociono.

      Guillermo Ortega
  2. No sé si migraremos o no, pero si es así, os echaremos mucho de menos. ¡Un abrazo!

    Toni
    • Venga, venga, no nos pongamos melodramáticos. Un abrazo fuerte.

      Guillermo Ortega
  3. Leí un twit en Olakase que lo clavó: ” Niño, a ver cuando acabas ya la carrera de Ingeniería que hacen falta camareros en Londres”. Buen post.

    David
    • Buenísimo.

      Guillermo Ortega
    • El chiste, no el post.

      Guillermo Ortega

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